El por qué de fotografiar bajo el agua

Esta es una pregunta que siempre me hace la gente que ve mis fotografías.

Por eso hoy decidí escribir este texto explicando el por qué.

Me gusta la fotografía en todas sus vertientes, me gusta hacer fotografías, la fotografía es mi vida, mi trabajo y mi pasión. Me gustan los retos y por eso un día me vi sumergida en el agua, cámara en mano y decidida a fotografiar bajo el agua.

Mi primera sesión recuerdo que fue en el 2011 y en una piscina. Y desde ese momento todos los veranos o casi todos estoy allí frente a ella, el agua, invitándome una vez más.

Fue un reto muy importante, ya que es un medio completamente diferente para hacer fotografía pero, ¡nada es imposible cuando uno se lo propone!

Volviendo a esa  mañana de verano del año 2011, unos días antes comencé a organizar la sesión fotográfica; buscar una piscina, también debía comprarme la carcasa para la cámara, seleccionar la ropa y las telas, buscar a las modelos que quisieran colaborar en este nuevo proyecto, y ¡cruzar los dedos para que todo saliera bien!

Llegado el día y después de tener todo organizado, cogí mi cámara, me puse las gafas de bucear, un cinturón de plomos bien sujeto a mi cintura y peso en los tobillos para no volver a la superficie y me sumergí en el agua haciendo buen acopio de aire en mis pulmones, y me lancé a la aventura subacuática sin saber cuál sería el resultado final. A pesar de la mala jugada que en un momento me gastó el clima con un poco de lluvia, nada me hizo parar y seguí adelante con el plan trazado sin dejar de hacer fotos.

Ese día nace “Bajofondo” una serie de fotografías donde el agua y la libertad de movimiento son protagonistas.

Luego vinieron las fotografías en el mar, debo reconocer que no es lo mismo fotografiar en una piscina donde uno tiene todo más controlado que el mar, recuerdo que la noche antes de la sesión no podía dormir, me sentía muy ansiosa y con un poquito de miedo, a pesar de que no le tengo miedo al mar, pero me preocupaba. Debía estar más atenta ya que alrededor mío había rocas, no hacía pie y las corrientes del mar no las podía controlar. Pero valió la pena, me gustó y mucho y como siempre vuelvo y repito!!

El agua me brinda esa la libertad de movimiento, pero sin aire. La ingravidez libera al cuerpo dándole vida propia. El cuerpo se mezcla con el agua entregándose por completo y la sensualidad muestra entonces su lado más exquisito. Esa vida propia se transforma en libertad. Esa libertad tan ansiada, tan libre de ataduras, tan libre de cargas que en algún momento de nuestra existencia hemos necesitado. Una libertad que nos permite poder sentir, poder acariciar momentos mágicos, dándonos la posibilidad de soñar, de crear un mundo irreal, un mundo donde nuestros sentimientos afloran desde lo más profundo de nuestro ser.

“Cierro los ojos, me dejo caer, comienzo a soñar, un mundo mágico atrapa mi mente, puedo volar con alas imaginarias.No hay límites, no hay lugar físico, no hay tiempo, estoy sola. Lo surreal se apodera de mi alma, soy todo y no soy nada.Fluye de mí, de lo más profundo aquellas sensaciones que tenía guardadas, ahora son libres.

Dejadme ser, dejadme creer… dejadme soñar.”

“Hay tanto silencio en la profundidad…

Hay tanta levedad en mí,

Que me siento viva sin existir…

Soy agua.”

2 pensamientos en “El por qué de fotografiar bajo el agua

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